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lunes, 5 de diciembre de 2011

Venezuela: Caracas es hoy capital de América Latina sin OEA


La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) fué creada formalmente el 2 de diciembre en Caracas como un foro regional de integración política, al margen de la Organización de Estados Americanos (OEA), que sigue bajo la hegemonía de Estados Unidos.


Una cumbre presidencial con amplia convocatoria será el marco de creación de la Celac, cuyas bases de instauración prevén que sus resoluciones sean adoptadas por consenso.

Las delegaciones de 33 países se reunieron entre el viernes y el sábado en la principal instalación militar de Caracas, el Fuerte Tiuna, para acompañar al presidente anfitrión, Hugo Chávez, en la creación del organismo.

Cuba ganó protagonismo en la antesala de la cumbre cuando los cancilleres aprobaron por aclamación que acoja la cita presidencial de la Celac de 2013.

Mientras los cancilleres que preparan los documentos destacan el espíritu de consenso para el foro, el presidente ecuatoriano Rafael Correa sugirió que la Celac podría ayudar en la resolución de conflictos regionales, en reemplazo de la OEA.

El anuncio de la creación de la Celac se realizó en la reunión de la unidad latinoamericana que se efectuó a comienzos de 2010 en Cancún, México, pero el punto de llegada de Caracas recoge una carrera de concertación política de casi 30 años.

En los años de 1980 la región acordó apoyar las gestiones de pacificación en Centroamérica, azotada por conflictos armados, conformando el entonces llamado Grupo Contadora.

La Celac en parte es la continuación de la labor del Grupo de Río, pero con la incorporación de los países caribeños, lo que cubre toda la región

Los primeros pasos de Contadora los dieron en 1983 los gobiernos de Colombia, México, Panamá y Venezuela, apoyando las acciones para promover la paz ante los conflictos en El Salvador, Nicaragua y Guatemala.

El grupo se reunió por primera vez en la isla Contadora, Panamá, desde donde llamó la atención sobre el potencial desestabilizador de los conflictos armados en la región.

En 1985 se anunció en Perú la creación del Grupo de Apoyo a Contadora, formado por Argentina, Brasil, Perú y Uruguay y se bautizó entonces como el Grupo de los Ocho.

Este grupo amplió sus horizontes a otros temas de interés regional, entre ellos la situación de las Islas Malvinas, la deuda externa y el proteccionismo de los países desarrollados.

En 1986 el foro adoptó el nombre de Grupo de Río, como un mecanismo permanente de consulta y concertación política. El esfuerzo fue avalado por cumbres presidenciales que se iban realizando en forma rotativa en cada país.

Por otro lado, la región sureña del continente cuenta con la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que fue creada el 8 de diciembre de 2004, en Perú, y con una activa participación de Brasil y Venezuela.

Los principios de la Unasur indican que el organismo busca el desarrollo de un espacio integrado en lo político, social, cultural, económico, financiero, ambiental y en la infraestructura.

Agrega que el nuevo modelo de integración incluirá todos los logros y lo avanzado por los procesos del Mercosur y la Comunidad Andina, así como la experiencia de Chile, Guyana y Surinam.

Dentro de su arquitectura, el organismo ha creado un consejo de Defensa y un organismo de supervisión electoral.

“El continente presenta hoy día una enorme vitalidad democrática, que se expresa en la sucesión de elecciones libres y justas, en las reformas políticas que dan solidez institucional a los Estados, en la creciente promoción y defensa de los derechos humanos y, sobre todo, en la ampliación de la participación popular”, señala la declaración de Unasur.

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, fue la primera mandataria en llegar a Caracas, preparándose para una reunión bilateral con Chávez antes del inicio de las deliberaciones.

Los documentos para la creación de la Celac refieren la historia y la conmemoración de los 200 años de la independencia de la mayor parte de región.

Chávez ha reivindicado para el prócer venezolano Simón Bolívar la génesis de la integración política regional, con la convocatoria que hizo en 1824 del Congreso de Panamá, a fin de crear una federación de repúblicas con las naciones que se habían independizado de España.

La Celac ve la luz en momentos en que la región muestra varios gobiernos que se autodefinen de izquierda, encabezados por Chávez, quien en casi 13 años en el gobierno ha tenido duros cruces verbales con la Casa Blanca, aunque sin afectar su relación comercial.

El embajador de Ecuador en Venezuela, Ramón Torres Galarza, aseguró que la Celac no está contra ninguna organización, sino a favor de los pueblos. “No somos sólo un mercado, somos una cultura, un pueblo con la voluntad de coexistir como un continente que empieza a pensar con cabeza propia, sin tutelaje”, señaló.

Los borradores de la Declaración de Caracas, el acta de nacimiento de la Celac, su ponen una declaración del consenso sobre la unidad, la cooperación y la complementariedad.



Fuente: Albatv

Colombia: Mensaje de las FARC-EP a la CELAC


A continuación transcribimos el mensaje de las FARC-EP a los asistentes de la Cumbre de la CELAC
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Señoras y Señores
PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA Y PRIMEROS MINISTROS
Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños CELAC
Caracas.

Apreciadas Señoras y Señores:

La trascendental reunión que ustedes celebran, con el propósito de dar formal nacimiento a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, se constituye en un importante acontecimiento.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, FARC-EP, los saludamos, expresando nuestro deseo de que este emprendimiento se convierta en el punto de partida de un esfuerzo que encamine a las naciones latinoamericanas y caribeñas por la ruta de la unidad teniendo en cuenta los aspectos fundamentales de la concepción bolivariana.

Graves contingencias amenazan hoy por hoy no sólo el futuro de nuestro continente adolorido sino a todo el planeta, a la especie humana en su conjunto. La Tierra nos reclama acciones urgentes para frenar el desastre ambiental, soplan vientos de guerra nuclear, la economía mundial trastabilla y viejos intereses, en su exclusivo beneficio, imponen a los pueblos la carga de salvarla. Nunca como ahora se requiere el protagonismo decisivo de toda esa humanidad silenciada.

He aquí el significativo sentido de la unidad latinoamericana y caribeña, emprender el camino hacia el nuevo mundo que nos vetaron siempre el viejo continente y el imperio norteamericano.

Aprovechamos para expresar nuestra honda preocupación por la paz en Colombia, que es la paz del continente.

El rasgo característico de su persistente clase dirigente ha sido una extraña y atávica inclinación a solucionar los conflictos económicos y sociales por la vía de las imposiciones violentas. Ninguna de las largas y crueles dictaduras que en un pasado azotaron distintas naciones en este continente, cuenta en su haber con el aterrador número de víctimas de todo orden, producidas por el régimen colombiano tan solo en las últimas dos décadas.

Ello explica las dimensiones del actual conflicto armado interno, cuya conclusión parece prorrogarse indefinidamente en el tiempo. La paz nunca será fruto de rendiciones humillantes que contribuyan a atornillar aún más en el poder a los responsables de esta tragedia nacional, jamás cambiaremos los alzados el algo que permita que todo continúe igual.

Un diálogo con plenas garantías, de cara al país, al continente y al mundo, con participación popular, que modele una recomposición institucional y política, y que abra las compuertas a profundas reformas democráticas, es la fórmula que repetidamente hemos planteado las FARC y que aspiramos se haga realidad muy pronto.

Recientes acontecimientos, contrarios a los guiños entre bambalinas, revelan la nula inclinación del Establecimiento a considerar nuestra postura. En su lugar, insisten en su pérfida acusación de narcotraficantes y terroristas, pretexto que les asegura el incondicional apoyo de los Estados Unidos, revertido además en una creciente injerencia militar y política, muy conveniente a los intereses estratégicos de dominación continental y mundial de esa potencia.

En palabras del presidente Santos si no nos rendimos nos espera la cárcel o la tumba. Su oferta de recompensas en millones de dólares por la cabeza de los mandos guerrilleros, remoza los usos de las Coronas europeas contra los indígenas y esclavos negros rebeldes. No creemos osado pensar que en estos nuevos tiempos que nacen en América Latina y el Caribe, sus pueblos celebrarían como una gran victoria la conquista de una solución política en Colombia.

Nuestro abrazo patriótico y bolivariano para este verdadero Nuevo Mundo que grita basta y se echa a andar sin que ya nadie pueda detener su marcha de gigante.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 1 de diciembre de 2011




Fuente: ABP