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lunes, 21 de noviembre de 2011

Brasil: Pistoleros invaden campamento y asesinan cacique Guaraní-Kaiowá


La lucha de los pueblos indígenas de Mato Grosso do Sul (Brasil) por paz y por el derecho a usufructuar su tierra parece estar lejos de terminar. En la mañana del viernes, Tonico Guaraní-Kaiowá, miembro del Aty Guasu, denunció a través del Programa Kaiowá/Guaraní de la Universidad Católica Don Bosco (UCDB), la masacre realizada en el campamento Tekoha Guaiviry, en el municipio de Amambaí.


Alrededor de las 6:30hrs, 42 pistoleros enmascarados y fuertemente armados invadieron el campamento y le quitaron la vida al cacique Nísio Gomes, de 67 años; muerto con varios tiros de calibre 12 en los brazos, piernas, pecho y cabeza. Al retirarse de la comunidad los asesinos se llevaron el cuerpo del cacique.

De acuerdo con el kaiowá Valmir, hijo de Nísio, una mujer y una niño también fueron asesinados y sus cuerpos llevados en una camioneta de color gris. Al intentar investigar el hecho, el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) recibió informaciones de que, además de los asesinatos, dos jóvenes y una niña habían sido secuestrados, sin embargo, todavía no hay informaciones precisas ya que la comunidad está recelosa y conmovida por el hecho.

Algunos indígenas aún permanecen en el campamento, pero la mayor parte de los 60 Kaiowá Guaraní de la comunidad huyó hacia la floresta. En su denuncia al programa de la UCDB, Tonico afirmó que algunos pistoleros aún permanecen en el lugar cercando el campamento e imposibilitando el retorno de los que están en la floresta.

En entrevista con el Cimi, un indígena cuyo nombre fue mantenido en secreto por seguridad, dejó en claro que los Guaraní-Kaiowá no van a abandonar el lugar. "El pueblo continúa en el campamento, vamos a morir todos aquí mismo. No vamos a salir de nuestro tekoha (tierra tradicional)”, afirmó. Líderes del Aty Guasu Guaraní y Kaiowá están organizándose para volver al lugar del ataque.

El Ministerio Público Federal (MPF), la Policía Federal de Ponta Porã y la Fundación Nacional del Indio (Funai) ya fueron informadas sobre el caso.

Desde el 1º de noviembre, los indígenas decidieron desmontar el campamento donde vivían en la margen de una carretera y ocupar una parte del su tekoha Kaiowá. El Territorio Indígena de ocupación tradicional de la etnia está bajo poder de las haciendas Chimarrão, Querencia Nativa y Oro Verde. Alrededor de dos semanas después de la reocupación del territorio la comunidad comenzó a ser cercada.

Los ataques y asesinatos no son hechos nuevos para los indígenas de Mato Grosso do Sul. El 13 de agosto de este año, a indígenas Guaraní Kaiowá del Territorio Indígena Pueblito Kue, municipio de Iguatemi, que ocupaban un área entre las haciendas Maringá y Santa Rita, les destruyeron su campamento, sus pertenencias fueron quemadas y su comida robada por hombres encapuchados. A pesar de esto, los indígenas no salieron del logar, reivindicado como tierra tradicional, y afirman que no saldrán voluntariamente.

Los Guaraní Kaiowá suman actualmente cerca de 45 mil indígenas y ocupan poco más de 40 mil hectáreas. De acuerdo con un relevamiento del Consejo Indigenista, el 98% de la población indígena del estado vive en sólo el 0,2% del territorio de Mato Grosso do Sul. La falta de tierras es señalada como el principal desencadenador de situaciones de violencia tales como homicidios y ataques a comunidades, además de problemas sociales como suicidio de jóvenes y altos índices de mortalidad infantil.



Fuente: Albatv

lunes, 5 de septiembre de 2011

Brasil: La guerra de los guaraní-kaiowá


A pesar del brutal ataque contra los guaraní-kaiowá de Iguatemi, Mato Grosso do Sul, el grupo regresó al lugar y afirma que sólo dejará el área después que sus tierras tradicionales sean demarcadas.


Los disparos venían en su dirección. Irguió los brazos hacia el cielo con la maraca en una de sus manos y rezó. Una bala de goma le dio en la espalda. Aún herido, el chamán guaraní-kaiowá, de más de 60 años, no paró de cantar. “Donde caí recé para que no muriera nadie”, cuenta. Su canto estaba opacado por los sonidos de disparos. Y así amaneció. No hubo ningún muerto en aquella madrugada de agosto. Del campamento que el grupo de casi 30 indígenas guaraní-kaiowá mantenía a la orilla de la carretera en el municipio de Iguatemi no quedó nada. Tiendas de plástico, pertenencias y comida, a todo le prendieron fuego. Al menos cuatro indígenas fueron heridos por las balas de goma y recibieron palizas. Acampaban al lado de la hacienda Santa Rita, que pertenece al alcalde de ese municipio; ahí está el territorio indígena tradicional conocido como Pyelito Kue – Mbarakay, que reivindican desde hace muchos años.

El más reciente intento de recuperar el área inició en el pasado día 9 de agosto. El grupo guaraní-kaiowá ocupó parte de la hacienda Santa Rita. No pasaron ni cuatro días antes de que sufriesen violentos ataques por parte de pistoleros encapuchados y armados; tuvieron que salir huyendo del lugar y esconderse en el bosque para protegerse. Pretendían quedarse ahí y resistir. Sin embargo, según lo que un indígena del grupo informó el 17 de agosto, la situación ya no era sostenible. Después de dos días en que los niños, hombres y mujeres estuvieron sin comer nada y apenas bebiendo agua, una parte del grupo decidió salir del bosque. “En ese momento se encontraron con los hombres de la hacienda armados y los indígenas pidieron que no les matasen ni pegasen a los niños. Los pistoleros dijeron que les dejarían salir vivos esa vez, pero que no saldrían con vida en caso de que regresaran”.

Amenazados, dejaron la hacienda para levantar el campamento a la orilla de la carretera que colinda con la misma y seguir con su lucha. Fueran atacados en ese campamento el pasado día 23. Aunque las amenazas no han cesado, la determinación de los indígenas se ha fortalecido. “Regresamos al mismo sitio. Donde habían quemado nuestras tiendas, levantamos otras en su lugar”, cuenta un miembro del grupo. Sus integrantes afirman: “Vamos ser enterrados aquí, de aquí no saldremos. Vivos o muertos, estaremos aquí”.

El ataque está siendo investigado por el Ministerio Público Federal y por la Policía Federal y, según el procurador de la República, Marcos Antônio Delfino, se abrirá una indagatoria por genocidio para investigar el caso, que tuvo repercusión internacional. Mientras tanto, el grupo sigue recibiendo amenazas de que pistoleros regresarán para sacarlos del lugar, y la gente que les apoya sufre intimidaciones.

En julio del 2003 el mismo grupo guaraní-kaiowá intentó recuperar la tierra indígena tradicional de Pyelito Kue – Mbarakay. La ocupación no duró ni dos días: fueron expulsados por pistoleros de las haciendas de la región que invadieron el campamento de los indígenas y torturaron y fracturaron las piernas y brazos de mujeres, niños y ancianos.

En diciembre de 2009 el grupo regresó a la región y recibió una golpiza y amenazas con armas de fuego; además, fueron vendados y tirados a la orilla del camino, todo ello en medio de una desocupación extrajudicial hecha por un grupo de pistoleros contratados por el hacendado de la región. En esa ocasión más de 50 personas, incluyendo gente mayor de edad, recibieron una paliza y un joven desapareció.

Los guaraní-kaiowá forman el mayor grupo indígena de Brasil, con 45 mil personas que viven en el estado de Mato Grosso do Sul. En ese estado, que abriga la segunda mayor población indígena del país, este grupo sufre por la constante violencia y los prejuicios. Los guaraní-kaiowá viven en pequeñas “islas” de tierra que, sumadas, alcanzan poco más de 42 mil hectáreas (casi nada si se compara con los 1.7 millones de hectáreas de la tierra indígena Raposa Serra do Sol, donde viven 20 mil personas). Acosados por los hacendados y rodeados por pastos para ganado y plantaciones de soya y caña, sin tierra ni bosque (no queda más que un 2% del bosque original), luchan con mucho empeño para sobrevivir.

En 2008 la Funai (órgano indigenista del gobierno) lanzó un programa que instaura grupos de identificación de tierras indígenas en el estado; está previsto el reconocimiento y la demarcación de tierras indígenas en 26 municipios de la región sur de Mato Grosso do Sul, entre ellas Pyelito Kue – Mbarakay. Las ocupaciones de las tierras reivindicadas por los indígenas se hacen con el objetivo de presionar para que se concluyan esos procesos de demarcación a cargo de la Funai.




Fuente: Albatv